
Los diferenciales Tipo A y Tipo B no ofrecen exactamente la misma capacidad de detección. La diferencia resulta especialmente importante cuando una instalación incorpora electrónica de potencia capaz de generar determinadas corrientes residuales continuas.
¿Qué detecta un diferencial Tipo A?
Un diferencial Tipo A está diseñado para detectar corrientes residuales alternas sinusoidales y corrientes residuales continuas pulsantes dentro de las condiciones definidas por su norma de producto. Es habitual en instalaciones con cargas electrónicas, pero no debe interpretarse como una solución universal para cualquier equipo con electrónica.
Puedes ampliar esta parte en nuestra guía sobre el diferencial Tipo A.
¿Qué añade un diferencial Tipo B?
El Tipo B amplía las formas de corriente residual que puede detectar e incluye corrientes continuas lisas, además de otras formas y componentes de frecuencia contempladas por su norma. Esto puede ser relevante con determinados convertidores, variadores, inversores y equipos de potencia.
Detecta, entre otras formas previstas por su norma, corriente residual alterna sinusoidal y continua pulsante.
Añade capacidad frente a determinadas corrientes residuales continuas lisas y otras formas asociadas a electrónica de potencia.
La elección debe hacerse según el equipo conectado, el fabricante y los requisitos reglamentarios.
¿Necesito Tipo B para cargar un coche eléctrico?
No necesariamente. No es correcto afirmar que todos los puntos de recarga de vehículo eléctrico necesiten siempre un diferencial Tipo B. Algunos equipos incorporan detección de corriente residual continua —por ejemplo, funciones específicas de detección de 6 mA DC cuando proceda— que pueden influir en la protección diferencial requerida aguas arriba.
Hay que seguir las instrucciones del fabricante del cargador y la normativa aplicable a la instalación. No conviene sustituir esa comprobación por una regla genérica basada únicamente en que exista un vehículo eléctrico.
¿Y en una instalación fotovoltaica?
Tampoco debe instalarse un Tipo B automáticamente por el mero hecho de tener placas solares. El tipo de diferencial necesario depende, entre otros factores, de la topología del inversor, de las medidas de protección que incorpore y de las instrucciones de su fabricante.
Si el fabricante especifica un determinado tipo de RCD, esa indicación debe tenerse en cuenta junto con el diseño y la reglamentación de la instalación.
Aerotermia, variadores y maquinaria
Los equipos con convertidores de frecuencia o electrónica de potencia pueden producir formas de corriente residual diferentes a las de una carga convencional. Eso no significa que toda aerotermia, bomba, UPS o variador requiera automáticamente Tipo B. Hay que consultar las características del equipo y su documentación.
¿El Tipo B es simplemente “mejor” que el Tipo A?
No es la forma adecuada de elegir una protección. El Tipo B tiene una capacidad de detección más amplia para determinadas aplicaciones, pero instalarlo sin necesidad no sustituye el correcto diseño del circuito. El objetivo es utilizar el dispositivo apropiado para las corrientes residuales que puedan aparecer.
Tipo A, Tipo F y Tipo B
Entre Tipo A y Tipo B existe además el Tipo F, pensado para determinadas cargas monofásicas con convertidores de frecuencia y con características adicionales respecto al Tipo A. No debe confundirse Tipo F con Tipo B ni asumir que uno sustituye siempre al otro.
Consulta también nuestra comparativa Tipo A vs Tipo F.
¿Tipo B es lo mismo que alta inmunización?
No. La clasificación por las formas de corriente residual detectadas y la resistencia frente a determinados disparos intempestivos son conceptos distintos. Un dispositivo de alta inmunización no se convierte por ello en un Tipo B.
La presencia de fotovoltaica, aerotermia o un cargador de vehículo eléctrico no permite decidir por sí sola entre Tipo A, F o B. Comprueba siempre la documentación del equipo, el esquema de instalación y los requisitos reglamentarios.
¿Cuál elegir?
En una instalación convencional puede ser adecuado un Tipo A cuando las características de los circuitos y equipos así lo permitan. El Tipo B se reserva para aplicaciones en las que sea necesaria su capacidad específica de detección. Para una visión más amplia consulta qué diferencial elegir para una vivienda y nuestra guía de diferenciales eléctricos.
Tipo A y Tipo B se diferencian principalmente por las formas de corriente residual que son capaces de detectar. El Tipo B cubre situaciones adicionales, incluida la corriente continua lisa bajo las condiciones de su norma, pero no es obligatorio automáticamente en cualquier instalación con electrónica de potencia.
Seguridad: la selección de la protección diferencial debe coordinarse con el equipo y el resto de protecciones de la instalación. Ante una instalación fotovoltaica, punto de recarga, variador o equipo de potencia, sigue la documentación técnica y recurre a un instalador cualificado.